Biografías

 

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Ing. Carlos Vallejo Márquez  (1902-1986)

 

Nace el 30 de agosto de l902  en Zacapoaxtla, Puebla. Sus padres, don Carlos M. Vallejo y Luque, abogado en Derecho, egresado del Colegio del Estado de Puebla y la señora Felipa Márquez y Téllez de Vallejo, originaria de Huauchinango, Puebla; era el mayor de nueve hermanos de la familia Vallejo Márquez, su madre le enseñó las primeras letras con el “Silabario de San Miguel!, tenía cuatro años cuando aprendió la lecto-escritura.

Cuando ingresó a la primaria regresó molesto, ya que para él allí enseñaban lo que él ya sabía. Tuvieron que pasarlo a segundo año, donde obtuvo el primer lugar; esto fue en la escuela oficial número 256, ubicada en la calle de Magnolia, Col. Guerrero, donde cursó el tercero y cuarto años. Después continuaría sus estudios en la Escuela Fray Bartolomé de las Casas, cursando el quinto y sexto años.

Desde niño manifestó inquietudes por la geometría y la física; interés a las matemáticas básicas y una aberración a otras como a las ciencia sociales, biología, sociología, etc. Su padre lo estimulaba con obras de Julio Verne, que eran el deleite de las sobremesas familiares; en esa época no había secundaria, es por esto que tuvo que estudiar cinco años de preparatoria.

Al traspasar los umbrales de la adolescencia, y en calidad de egresado de la Escuela Nacional Preparatoria, marcó en forma definitiva el derrotero de lo que al correr el tiempo llegaría a consolidar una fructífera preparación técnica; inició sus clases en febrero de l916, siendo alumno de la cuarta generación de la Escuela Práctica de Ingenieros Mecánicos, antecedente de la hoy prestigiada Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica; en ésta se proporcionaba la positiva competencia para ver quién era mejor; estimulados por el maestro Miguel Bernard, fundador de la EPIME, quien les daba la clase de resistencia de materiales, siendo de la promoción de 1921, fue condiscípulo y amigo de Emilio Leonardz, Salvador Magaña, Gregorio Castillo, Francisco Javier Staboli, más tarde destacados ingenieros de esta brillante generación de la EPIME.

Presentó su examen profesional como Ingeniero Mecánico el 4 de enero de l922, en la EPIME, de la que egresó con los más altos merecimientos; por su destacada dedicación a los estudios, logró ser postulado por el gobierno de México en la Escuela Federal de Estudios Superiores en Zurich, Suiza, en las especialidades de Máquinas de Combustión Interna y de Motores Hidráulicos, bajo la dirección de los doctores Stodola y Prasil.

A su regreso a México se incorpora como maestro de la EIME, nombre que tuvo hasta que se integró a la Escuela Politécnica, participando en forma destacada en su creación, fundación y elaboración de los planes de estudio del citado plantel; en 1932, siendo secretario de Educación el licenciado Narciso Bassols y jefe de Enseñanza Técnica Industrial y Comercial de la Secretaría de Educación Pública el maestro Luis Enrique Erro, comisionan al ingeniero Carlos Vallejo Márquez, entre otros, para la conformación del modelo académico y organizacional de la Escuela Politécnica Nacional y la incorporación a este proyecto de los ideales y experiencias de la comunidad de la ESIME. Correspondió al ingeniero Platón Gómez Peña ser el primer director de esta Escuela a proposición del Ingeniero Carlos Vallejo Márquez; más tarde correspondió a él, como primer egresado de la ESIME, dirigir los destinos de ésta.

Fue le 5 de julio de l948 cuando la Dirección General de Profesiones de la Secretaria de Educación Pública le expidió su cédula de registro con efectos de patente para ejercer la profesión de Ingeniero Mecánico.

El papel que jugó el maestro Carlos Vallejo Márquez en la organización del Departamento de Enseñanza Técnica Industrial y Comercial y en la configuración de la Escuela Politécnica Nacional, ya que siendo permeable a sus ideas y seguidor en lo político del maestro Luis Enrique Erro y Licenciado Narciso Bassols, logró traducir en proyectos académicos la política educativa que éstos habían establecido en la SEP con el apoyo del presidente Abelardo Rodríguez y con el visto bueno del jefe máximo, general Plutarco Elías Calles.

Una vez concretados los lineamientos quedaron oficialmente expuestos en las memorias relativas al estado que guardaba el ramo de Educación Pública acontecidos en los años l932, 1933 y 1934, enviadas por el secretario de Educación Pública a la H. Cámara del Congreso de la Unión en cumplimiento del artículo 93 constitucional.

Testimonios de las intervenciones del maestro Vallejo Márquez a favor de la conformación del IPN, del conocimiento de la trayectoria de la ESIME y del establecimiento del marco conceptual de la enseñanza técnica se hallan en los documentos siguientes:

El denominado Escuela Politécnica Nacional. Plan de Estudios, que fue expedido el 17 de marzo de 1932 por el ingeniero Carlos Vallejo Márquez, siendo jefe de la Sección Técnica, a nombre del jefe del Departamento de Educación Técnica Industrial y Comercial y con firma de “aprobado” del secretario de Educación Pública, licenciado Narciso Bassols.

Otro documento, el titulado Proyecto del plan general de trabajo en relación con las actividades del Departamento de Enseñanza Técnica, Industrial y Comercial, que servirá de norma durante los seis años de ejercicio del C. Presidente de la República. Es en este documento donde por primera vez se señalan líneas concretas para conformar un sistema nacional de enseñanza técnica industrial organizado piramidalmente y diversificado en sus especialidades; dejó plasmadas sus ideas respecto a la creación de un sistema nacional de enseñanza técnica en cuya cúspide ubica la Escuela Politécnica Nacional y propone la creación de escuelas técnicas y secciones de especialistas en los centros industriales, las que deberán “relacionarse y coordinarse con propósitos de culminar en institutos politécnicos locales o planteles que han de formar a los hombres capaces de administrar y de dirigir las actividades productoras dentro de una economía socializada. Estos institutos deberán estructurarse siguiendo las líneas generales trazadas ya para la Escuela Politécnica Nacional establecida en esta ciudad en 1932.”

Hombre de principios morales sólidos, de una vida pública ejemplar, contrae nupcias con la señorita Ana María Núñez Güemez el 21 de mayo de 1932, formando una bella familia integrada por 8 hijos que son: Ana María, Carlos, María Elena, Guillermo, Luis, María de Lourdes, Cecilia y Antonio, inculcándoles disciplina, amor al estudio y al deporte.

En 1934 la Oficina de Prevención Social del Departamento del Trabajo, le expidió la autorización para que fungiera como perito en materia de medidas preventivas de accidentes de trabajo. En 1932-1934 ocupó el puesto de subjefe del Departamento de Enseñanza Técnica Industrial y Comercial de la SEP. En este periodo, se hizo el proyecto de la Escuela Politécnica Nacional al programa de la enseñanza socialista, en el diseño de los planes de estudio se tomó en cuenta más la solución académica vinculada a los requerimientos prácticos de la planta productiva, que la formación social y humanista, más que considerar en los currículos materias relacionadas con la enseñanza de la doctrina socialista, se orientó hacia la definición y fijación de estrategias para dar oportunidad de cultura técnica a los obreros, campesinos y jóvenes de la clase media, y a la instrumentación de un programa para que el Estado, las empresas y las organizaciones de trabajadores otorgasen becas.

Dada su gran capacidad intelectual organizativa, fue designado director de la ESIME; posteriormente, siendo decano de los profesores de dicho plantel, retornaría interinamente a la dirección en el año de 1955, con la recomendación que el H. Consejo Técnico Consultivo Escolar de la ESIME presentó ante el secretario de Educación Pública.

A él correspondió dirigir y coordinar a las diversas comisiones y grupos de profesores que traducían a perfiles profesionales y a planes y programas de estudios medios y métodos de enseñanza técnica, ideas que Erro tenía sobre la enseñanza técnica, mismas que por otro lado, tuvieron la alimentación permanente del propio Vallejo Márquez en su calidad de subjefe del Departamento de Enseñanza Técnica Industrial y Comercial y de profesor y director de la ESIME. Merecen especial mención los estudios elaborados por sendas comisiones en 1931-1932 y 1934 que fueron coordinadas por él en forma directa y en las que participaron; en la primera: Luis Enrique Erro, arquitecto Juan O´Gorman, ingeniero Juan A. Cuevas e ingeniero José Gómez Tagle.

Su inquietud no tenía fronteras, desempeñó trabajos como ingeniero consultor en diversas empresas privadas; desde 1946 hasta 1972 participó en Campos Hnos., ocupando puestos como gerente de Ingeniería y Nuevos Proyectos de la empresa.

Su carácter docente le llevó también a la Escuela Nacional Preparatoria de la Universidad Autónoma de México y de la antigua Escuela de Ciencias e Industrias Químicas de la Universidad, donde impartió cátedra de 1925 a 1934 esta institución fue fundada en 1916 por el gobierno de Venustiano Carranza, siendo secretario de Educación Pública el ingeniero Félix F. Palavaccini, como parte de una acción paralela a la que se dio a fines de 1915 para transformar la Escuela Nacional de Artes y Oficios para Varones en EPIME. Esta escuela fue antecedente de la actual Facultad de Química, que pasó a depender de la Universidad en 1929, y era catedrático titular de la Escuela Nacional de Ingenieros (hoy Facultad de Ingeniería) donde impartía el curso de Máquinas de Combustión Interna.

En 1934 a 1941 ocupó el puesto de director industrial de los Talleres de Impresión de Estampilla y Valores de la S. H. y C. P.

En 1943, cuando el Banco de México creó una comisión para estudiar la posibilidad de fabricar en México billetes de banco, atinadamente fue el ingeniero Carlos Vallejo Márquez quien presidiera dicha comisión, enviándolo a EUA para realizar estos estudios.

Es importante conocer y difundir el sentimiento y pensamiento que tenía un hombre tan cabal, acerca del rol que juegan las escuelas técnicas en la industria mexicana para el desarrollo del país.

“La intervención del hombre, no sólo como recurso natural renovable, sino precisamente el más importante, pues es el que da sentido a todos los demás y cuya intervención los modifica profundamente.”

En 1981 en un mensaje dado a la comunidad politécnica dijo:

Por esto las escuelas técnicas deben satisfacer la demanda de obreros calificados, ellos serán los tipos técnicos requeridos en la industria, la cual ampliará su productividad dejando atrás la mentalidad de obrero empírico, la preparación académica, al nivel de mano de obra de éstos, tiene que ser precisamente el resultado de la intervención de la escuela.

La meta es integrar las pirámides humanas laborales, con mano de obra, profesionales a nivel medio y profesionales superiores.

La preparación académica cubre, además, otro orden de enseñanzas comunes, destinadas a desarrollar armónicamente las facultades mentales del individuo, poniéndolo en contacto con el mundo que lo rodea de manera que sepa entenderlo y situarse en él y a colocar en su espíritu conocimientos que lo hagan tan homogéneo como sea posible con el resto de sus compatriotas.

En una entrevista que se le hizo  al maestro, expresó:

Las carreras de nivel medio-terminales, debido a nuestras carencias actuales son tanto o más importantes que las de ingeniero, y los estudiantes de éstas, no por que han salido de su escuela dejen de prepararse, el aprendizaje debe ser continuo, a los jóvenes, los invito a contribuir a independizarnos tecnológicamente. Se abusa al decir: ¡Esta tecnología es nuestra! Nuestra tecnología no debe tener tutelaje extranjero.

Reconocimiento y gratitud le han expresado diversas instituciones y generaciones; entre ellas mencionaremos las siguientes:

Fue designado Hijo Distinguido de la ESIME, en atención a su labor docente, de acuerdo con resolución del H. Consejo Técnico de esta Escuela, tomada en sesión el 23 de octubre de 1952. Recibió medalla y diploma “Antonio Caso” por 31 años de servicio docente desde 1925 hasta 1956, reconocimiento hecho por la Asociación de Profesores Universitarios de México.

Profesor Decano de la ESIME, impartiendo las cátedras de Máquinas de Combustión Interna y de Diseño de Máquinas durante 30 constantes años; es decir, desde 1929 hasta 1958, mención merecida por su permanente preocupación y dinamismo en favor de la enseñanza técnica.

Su infatigable actitud de servicio a la educación, quedó demostrada una vez más, en el desempeño del cargo de vocal del Patronato de Obras del Instituto Politécnico Nacional (1952-1961), cuando fue creado por decreto del presidente Adolfo Ruiz Cortines, presidido años después por el ingeniero Manuel Moreno Torres, quien junto con el ingeniero Alejo Peralta como director general del Instituto, concibieron la creación de la Unidad Profesional de Ingeniería y Ciencias Físico Matemáticas en el área de Zacatenco, asimismo, fue asesor técnico del Patronato de Talleres y Laboratorios del propio Instituto (1958-1961).

Al dejar la ESIME el local de Allende 38 (espacio que ocupaba desde su fundación) se le encomendó el discurso oficial de despedida en ceremonia que tuvo lugar el 18 de noviembre de 1958.

El 19 de agosto de 1964, se le otorgó el grado de “Miembro Distinguido” dado por la AMIME, un año más tarde esta agrupación le confiere el nombramiento de “Miembro Vitalicio” de la Comisión de Inmuebles, posteriormente en 1986, en homenaje póstumo, se develó una placa conmemorativa donde la Sección Metropolitana de la AMIME lleva su nombre.

Acertadamente se dio el nombre “Carlos Vallejo Márquez” a una de las calles interiores en el Casco de Santo Tomás, en ocasión del XXV Aniversario de la Fundación del IPN; el presidente de la República licenciado Adolfo López Mateos develó la placa conmemorativa, ceremonia que tuvo lugar el 19 de agosto de 1961.

El Consejo General Consultivo del IPN, en su sesión ordinaria celebrada el 29 de Marzo de 1976, acordó dar el nombre “Ingeniero Carlos Vallejo Márquez” al Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos a Electromecánica (antes Vocacional 10), dejando así indeleble su loable desempeño académico.

Por su permanente preocupación y dinamismo, desplegado a lo largo de su inquietante vida en favor de la enseñanza técnica, al celebrarse el XXV aniversario de la fundación del IPN, se le honró con la distinción de “Maestro Emérito” en el año de 1961.

No sólo las instituciones supieron distinguir su reconocimiento, también los alumnos le demostraron respeto y admiración; forjador del sistema de enseñanza técnica, las generaciones de 49, 77, 78 de la ESIME, llevan su nombre.

La Academia Mexicana de Ingeniería lo designó “Académico de Honor” en la ceremonia del día 17 de julio de 1980 en el Palacio de Minería.

En 1978 el Colegio de Ingenieros Mecánicos y Electricistas, instituyó el Premio Nacional de Ingeniería Mecánica, Eléctrica y Ramas Afines; correspondió al ingeniero Carlos Vallejo Márquez ser el primer galardonado, el cual recibió de manos del entonces presidente de la República licenciado José López Portillo, tan preciada distinción el 29 de abril de 1980 en el auditorio del Museo Tecnológico de la Comisión Federal de Electricidad.

En 1981 funge como asesor del licenciado Padilla Segura, director del CONALEP, aportando valiosos comentarios sobre los planes de estudio de esa Institución.

 Es inobjetable su gran calidad humana y sólo por mencionar un matiz más de ésta, recordamos cuando dejó estipulado que su biblioteca técnica particular pasara como patrimonio cultural de su querida ESIME. En homenaje póstumo al ingeniero Carlos Vallejo Márquez, su familia la entregó en 1986 al director en turno, ingeniero René Torres Bejarano. Actualmente esta biblioteca se encuentra en el antiguo edificio de la ESIME en Allende 38.

 Los hombres no son eternos, pero su obra queda para siempre, y el 19 de marzo de 1986 fallece a la edad de 84 años en la ciudad de México el ingeniero Carlos Vallejo Márquez, el cual nos dejó la mejor herencia humana: abrirnos las puertas al conocimiento.

 En 1990 el Consejo General Consultivo del IPN, aprueba el “Diploma Ingeniero Carlos Vallejo Márquez” que se otorga a los maestros con 50 o más años de servicio ininterrumpidos en favor de la juventud politécnica.

 Esta es, en forma condensada, la ejemplar vida de don Carlos Vallejo Márquez, uno de los más distinguidos profesionales formado en el sistema de enseñanza técnica de México, maestro por vocación, respetado por su labor académica y quien fuera protagonista en la gestación de esta digna Institución.

 El IPN, a través de la Presidencia del Decanato, agradece profundamente la colaboración de la familia Vallejo Núñez y del CECyT “Carlos Vallejo Márquez” en la realización de esta semblanza biográfica.

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