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Luis Enrique Erro Soler (1897-1955)

 

"La biografía es la única historia verdadera de los hombres", ha dicho Thomas Carlyle. Tratando de hacer un poco de historia verdadera, se consignan aquí algunos datos del ilustre mexicano Luis Enrique Erro, como un justo homenaje, en reconocimiento a su invaluable labor, realizada en bien del país.

Nació Luis Enrique Erro en la Ciudad de México, en la calle Ancha (hoy Luis Moya), el 6 de enero de 1987, siendo sus padres don Luis Erro, originario de Pamplona y doña Filomena Soler de Erro, oriunda de Barcelona, España, datos asentados en el Acta 17 del mismo año, del Registro Civil de la Villa de Chalco, sitio donde residían sus padres; además de Luis Enrique, su hijo primogénito, procrearon dos hijas más, María Luisa y María Teresa.

Vivió sus primeros años en la Ciudad de México, hasta el momento en que sus padres tuvieron que trasladarse a la Ciudad de Morelia, Michoacán, donde inició sus estudios elementales en el colegio jesuita del Sagrado Corazón de Jesús. Pocos años después su familia regresó a la capital, y aquí prosiguió su preparación de primaria superior en el Colegio de Macarrones, también de jesuitas. Continuó en la Escuela Preparatoria, en donde sobresalió como gran deportista y como líder estudiantil.

Más tarde realizó sus estudios profesionales de ingeniería civil en lo que hoy es la Facultad de Ingeniería de la UNAM, en donde se inicia su pasión por las matemáticas, pero además el gran anhelo por acrecentar su saber hizo que también cursara Derecho en la antigua Escuela de Jurisprudencia, hoy Facultad de Leyes.

También fue un gran autodidacta, lo que le permitió adquirir conocimientos de metodología y técnica de la historia, y cuando estuvo en España estudió literatura castellana, griego clásico, ciencias sociales, francés e inglés; al regresar a México emprendió algunas actividades mercantiles que no satisficieron su acendrado espíritu social.

Merced a todos los estudios mencionados, el ilustre personaje que nos ocupa, pudo darse cuenta de las carencias e inquietudes de los estudiantes de su época. Esto le llevó a iniciarse en las ciencias sociales, lo cual le permitió trabajar sin tregua a favor de los pobres y de los injustamente tratados. Se sabe que desde sus años mozos, Luis Enrique Erro dio muestras de preocupación por el bienestar de sus semejantes.

En los siguientes párrafos se amplían y dan otros detalles de su vida y de algunas de las actividades que desarrollo.

Desde muy joven Luis Enrique Erro participó en forma destacada en diversas ramas de la actividad humana. Durante su fecunda vida fue, entre otras cosas, campeón estudiantil de lucha libre, panadero, contador público, Jefe del Departamento de Estadística Económica, Jefe del Departamento de Enseñanza Técnica, Diputado al Congreso de la Unión y Presidente del mismo, miembro del Servicio Externo Mexicano, astrónomo, escritor -sobre diversos tópicos-, y ante todo fue un hombre que vivió permanentemente enamorado de su trabajo y que supo servir a los demás, sin esperar que los demás le sirvieran.

Fueron numerosos y variados los campos de actividad a los que se dedicó, de ellos dos fueron las grandes pasiones de su vida: la Educación y la Astronomía, campos a los que se entregó sin escatimar jamás esfuerzo alguno, e incluso no pocas veces llegó al sacrificio, disponiendo sin límite de sus escasos recursos personales, sacrificios que compartiera con él, la abnegada compañera de su vida, doña Margarita Salazar Mallén de Erro, con quien se unió en matrimonio en 1925.

La educación y la astronomía lo llevaron a participar en forma destacada en la política nacional. En estos campos, si bien es cierto que tuvo incontables dolores de cabeza, se anotó con varios triunfos, entre ellos: la reforma del Artículo Tercero Constitucional, el nacimiento del Instituto Politécnico Nacional, la creación del Observatorio Astrofísico de Tonantzintla, Puebla, y obtuvo del gobierno de la Ciudad de México, el edificio que hoy alberga a la Sociedad Astronómica de México.

En lo que atañe a la astronomía, Morelia, fue seguramente, la cuna de su vocación en esta disciplina. Para fundamentar esta aseveración, se transcribe un fragmento del discurso que el día 25 de enero de 1971, pronunciara en el Planetario que lleva su nombre, el doctor Graef Fernández, quien fuera su amigo y colaborador:

"Luis Enrique Erro sentía una enorme pasión por el cielo y sus fenómenos. Tenía una fruición especial en observar los astros. El origen de esto se debió quizá a una vivencia infantil que narraba con profunda emoción.

Cuando Erro era niño su madre lo mimaba con exageración, procurando protegerlo de cuanto pudiese causarle el menor daño. Todos los días al caer la tarde lo recluía en las habitaciones para evitar que el aire frío le pudiera causar alguna enfermedad.

El día que cumplió los siete años, su madre le anunció solemnemente que al anochecer le mostraría el maravilloso espectáculo del cielo estrellado. Protegido por grueso abrigo y bufanda, y conducido de la mano por su madre, salió el niño Luis Enrique a la azotea de su casa, en Morelia, y vio por primera vez el titilar de las estrellas.

El niño quedó extasiado ante la hermosura del cielo con sus estrellas y planetas. Admiró la Vía Láctea, que por aquellos años de principio del siglo XX podía verse todavía en todo su esplendor en el cielo de nuestras ciudades. La impresión que recibió acompañó a Erro toda su vida y quizá determinó su verdadera vocación. Ya como hombre maduro se entregó de lleno a la astronomía, a la contemplación científica de ese cielo maravilloso que lo había deslumbrado la noche de su séptimo cumpleaños".

Desde su juventud fue aficionado práctico a la astronomía, a tal grado que llegó a contar con un laboratorio astronómico en su propia casa, y realizó como alumno especial, estudios en el Observatorio Astronómico de la Universidad de Harvard, estudios que hicieron de él un verdadero profesional en dicha ciencia. Su don de gentes le permitió cultivar una gran amistad con Harlow Shapley, director del observatorio mencionado y pionero de la observación galáctica.

Los vastos conocimientos que adquirió le permitieron fundar, en 1942, el Observatorio Nacional de Tonantzintla, Puebla, del que fue director hasta el año de 1950, cuando decidió dar oportunidad a sus discípulos para conducirlos.

La noble ambición, a la vez de orden científico y de índole patriótica, que alentaba a Luis Enrique Erro - escribe Ermilo Abreu Gómez-, no se detenía tan sólo en la fundación del observatorio, sino que aspiraba a formar grupos de jóvenes astrofísicos con talento y capacidad para desempeñar las tareas inherentes al estudio de astrofísica.

Fue socio de número de la Sociedad Matemática Mexicana. Perteneció a la Societé Astronomique, a la American Astronomical Society y la American Association of Variable Stars Observers.

Como un merecido homenaje a la labor desarrollada en esta área de la ciencia, figura en la lista universal de investigadores de astrofísica, y en su honor, uno de los cráteres de nuestro satélite natural, la Luna lleva su nombre.

El joven Erro también incursionó y sobresalió en la política nacional, sólo que su posición radical le llevó a expatriarse a Cuba, pues en el año de 1923 participó en la rebelión de Adolfo de la Huerta; allí permaneció tres años, trabajando como estibador en los muelles y como agente comercial; mientras tanto por correspondencia estudió contabilidad en lengua inglesa.

Años más tarde, cuando nuestra República vive sus días de consolidación, es reconocida su capacidad al ser nombrado por el presidente Lázaro Cárdenas, Consejero de su Gobierno en 1935, puesto que es ratificado por los siguientes mandatarios: Manuel Ávila Camacho en 1940, Miguel Alemán en 1946 y Adolfo Ruiz Cortines en 1952.

En los años de 1933-1934 ocupa un escaño como diputado en la XXXVI Legislatura al Congreso de la Unión, en la cual conduce los debates sobre la radicalización del Artículo Tercero Constitucional y da respuesta a uno de los informes presidenciales del General Lázaro Cárdenas, hecho que marca un momento importantísimo en la educación nacional: se abre entonces la posibilidad de una educación que atienda a las demandas sociales, tecnológicas y científicas del país.

Durante el último año del período gubernamental del presidente Pascual Ortiz Rubio y parte del gobierno del general Abelardo L. Rodríguez, en ambos casos con el licenciado Narciso Bassols como Secretario de Educación Pública, Luis Enrique Erro ocupó el puesto de Jefe del Departamento de Educación Técnica, esto en el periodo de 1931 a 1934, y entonces concibe la idea de crear una institución de enseñanza técnica, modifica los planes de estudios e impulsa este tipo de enseñanza en el país. Es en este momento, cuando deja asentadas las bases ideológicas y los programas esenciales de lo que más tarde, durante el gobierno del presidente Cárdenas se consolida como Instituto Politécnico Nacional.

En la Memoria del Ramo de Educación Pública del año de 1932, se hace constar la trascendental labor del ingeniero Luis Enrique Erro en la educación nacional, y para conocer los conceptos que él tenía acerca de la enseñanza técnica, cuando ideó lo que hoy es el Instituto Politécnico Nacional, se reproducen algunos fragmentos del texto de esa publicación.

"De un modo ampliamente general puede entenderse que el vocablo Técnica, denota todo lo que es procedimiento metódico ajustado a normas definidas. En consecuencia, toda actividad humana es susceptible de disciplinarse dentro de una técnica peculiar a cada caso. El cirujano, por ejemplo, está continuamente elaborando y perfeccionando sus métodos de intervención quirúrgica, comprobando sus normas de acción y ajustando a ellas sus procedimientos. La exploración clínica de un enfermo está, cada día que pasa, mejor disciplinada dentro de una técnica clínica en continuo mejoramiento. Las investigaciones química y bacteriológica están en condiciones semejantes. Toda acción ejercida para realizar un derecho, está determinada también por un procedimiento que le es propio. La elaboración del derecho positivo tiene su técnica peculiar.

Inútil multiplicar los ejemplos. La comprobación de lo asentado es fácil. A la necesidad de una estructura técnica está sometido hasta el pensamiento filosófico.

En este amplio panorama podría situarse la Enseñanza Técnica como una rama paralela a la enseñanza de cualquier grupo ordenado de conocimientos. Todo lo que es materia de enseñanza cabría dentro de la Enseñanza Técnica.

Como se verá, hay una relación estrecha entre las materias mismas de la enseñanza y su pedagogía o se al modo de impartirla, pero lo que importa de momento, es señalar con toda la exactitud posible, los grupos de conocimientos cuya divulgación corresponde al Departamento de Enseñanza Técnica.

Estos grupos quedan definidos en su expresión más amplia como el conjunto de los recursos teóricos y materiales y que la humanidad ha acumulado para transformar el medio físico y adaptarlo a sus necesidades múltiples.

La capacidad de adaptar el medio físico, transformándolo, para mejor satisfacer las necesidades del individuo y asegurar la supervivencia de la especie, no es típicamente humana, basta recordar los nidos de las aves, el panal de las abejas y el hormiguero. Pero, en cambio, el hombre ha excedido a todas las otras especies animales en el ingenio y magnitud de la obra hasta llegar no sólo a liberarse de la competencia de las especies en la lucha por la vida, sino utilizarlas para vivir mejor, sino a servirse de muchas de las fuerzas naturales que en los albores de su existencia eran sus mayores enemigos.

En este esfuerzo laborioso y largo, la humanidad ha acumulado un gran caudal de poderosos recursos, cuyo aprovechamiento y buen manejo pueden hacer posible una vida mejor para cada individuo.

Tanto los recursos teóricos como los recursos materiales, han sido paulatinamente organizados en la vida social, y en su organización ha intervenido un lento proceso histórico que coloca a cada nueva generación humana frente a una situación ya hecha, en la que ha de intervenir ocupando los lugares necesarios para seguir por los caminos posibles.

Los recursos teóricos están organizados en disciplinas científicas, tales como la física, la química, las matemáticas, la mecánica, la biología o en catálogos de conocimientos semejantes entre sí, como la meteorología, la botánica, la tipografía, la albañilería, etc.

Ellos representan la experiencia acumulada por los siglos y el pensamiento crítico que nos permite atenderla mejor, usarla con eficacia, y revisarla con utilidad.

Los recursos materiales están organizado sen sistemas de producción y de cambio de productos. Y esta organización es de tal manera importante, que constituye la estructura de la vida social y a ella se conforman las otras actividades.

Es fundamental no perder de vista este hecho, para no desviarse por lamentables caminos al tratar de organizar la Enseñanza Técnica. El manejo de los recursos para transformar el medio físico, está limitado, en un momento y un país determinado, por las condiciones de la organización a que los recursos materiales están sujetos. Esta organización es de gran rigidez, se impone al individuo y al Estado. Está sujeta a procesos históricos de composición y de descomposición que es necesario tener siempre presentes. El individuo ha de acomodarse a ella, aunque a veces su inconformidad lleva en sí el germen de una contradicción.

El adiestramiento, mediante la enseñanza Técnica, de grupos de individuos cuya habilidad no sea necesaria ni aprovechable dentro de la organización existente de los recursos materiales, es un esfuerzo inútil; la capacidad de esos hombres no será usada, tendrán que incorporarse al sistema en la forma que éste lo necesita. Lo que haya costado en tiempo y esfuerzo, crear aquella habilidad inservible, será sólo un despilfarro.

La enseñanza técnica debe corresponder, pues, a formas económicas de la vida industrial que le sirven, digámoslo así, como de molde. Estas formas están en continuo proceso de cambio cuyo sentido debe ser elemento directo de la enseñanza técnica para que se ajuste, provisoriamente, a las necesidades futuras tanto como a las actuales".

Estos fueron algunos de los conceptos, bajo los cuales, Luis Enrique Erro modificó el total de la enseñanza técnica del país en 1932.

En lo que a la creación del Instituto Politécnico Nacional se refiere, ahora se reproducen otros párrafos de la misma Memoria:

"Como base del plan de organización de la enseñanza técnica que se inició en esta Secretaría en 1932, y que se irá desarrollando en lo sucesivo, figura la creación de la Preparatoria Técnica

La Preparatoria Técnica será, a partir de 1932, una realidad docente por lo que se refiere a las escuelas técnicas para varones que actualmente están dentro de esta Secretaría. Sin embargo, esta realidad docente, piedra angular del edificio de la enseñanza técnica, no corresponderá por ahora a una materialización objetiva en un edificio determinado, pues esto, es meramente accesorio y se proveerá a ello cuando otras apremiantes necesidades hayan sido cubiertas.

La Preparatoria Técnica quedará, pues, distribuida, por lo que a esos aspectos materiales concierne, en los locales correspondientes al Instituto Técnico Industrial, a la Escuela Nacional de Constructores y a la Escuela de Ingenieros Mecánicos y Electricistas".

Hay que señalar que la tres instituciones e enseñanza mencionadas, junto con la Escuela Superior de Comercio y Administración fueron las integrantes básicas del Instituto Politécnico Nacional. Prosigue Erro: "Las cualidades inherentes a la Preparatoria Técnica, son las siguientes:

a) Una preparación rápida, profunda, sólida para los estudios técnicos.

b) Un adiestramiento de la mentalidad en el campo de las disciplinas científicas exactas.

c) Familiarización del educando con el laboratorio y el taller.

d) Educación dentro de los sistemas experimentales prácticos y de investigación.

e) Uso económico del tempo.

f) Carácter vocacional de la enseñanza, pues los diversos grados de especialización que divergen para estudios posteriores, se presentan al alumno después de haberle dado oportunidad de comprobar su capacidad y su afición.

g) Posibilidad, mediante concretos reajustes, de que un alumno equivocado respecto de sí mismo, rehaga a tiempo su camino.

h) Aplicabilidad lucrativa inmediata de los conocimientos adquiridos, pues la naturaleza de los estudios de la Preparatoria Técnica es tal que, en ella, un estudiante "destripado" es un obrero, no un inservible.

i) Relación estrecha entre la Preparatoria Técnica y las escuelas para maestros técnicos, que hace posible para los alumnos de dichas escuelas, mediante pequeños reajustes de estudios, pasar de unas instituciones a las otras.

Posteriormente a la Preparatoria técnica, y como coronamiento de dicha escuela, están situadas las Escuelas de Altos Estudios Técnicos, cuya misión es formar al ingeniero o director de la obra técnica de conjuntos.

Entre estas escuelas, la diferenciación es ya total. En la Preparatoria Técnica se ha hecho una diferenciación lentamente divergente; ésta culmina en las Escuelas de Altos Estudios Técnicos.

Quedaron establecidas desde 1932 las dos siguientes: la de Ingenieros Mecánicos y Electricistas, ya de honrosa tradición y la Escuela Superior de Constructores.


LA INSTITUCIÓN POLITÉCNICA

El conjunto de las escuelas técnicas para varones, una vez que la reorganización llevada a cabo en ellas, ha establecido las relaciones mutuas entre unas y otras, y definido las funciones de cada cual dentro de un conjunto armónico y orientado, forma la estructura fundamental de la Escuela Politécnica, en cuyo plano de gravitación deberán colocarse, en lo sucesivo y gradualmente, todas aquellas escuelas que sean de índole homogénea.

La columna vertebral de la Politécnica es la Escuela Preparatoria Técnica, que se crea este año; su coronamiento, las diversas escuelas especialistas de altos estudios técnicos.

Dentro de la Politécnica y bajo su acción ordenadora y orientadora, quedan las escuelas de Maestros Técnicos, las escuelas de Artes y Oficios para Varones, las Escuelas Nocturnas de adiestramiento para Trabajadores, formando un conjunto coordinador, trabado sólidamente, ajustado a las necesidades reales y susceptibles de un amplio desarrollo, según vaya siendo posible y necesaria la implantación de nuevas enseñanzas.

La Politécnica representa para nuestro país un grupo de instituciones docentes de utilidad inmediata y clara. Para los estudiantes la posibilidad de hacer carreras útiles, sólidas y lucrativas, en lapsos de tiempo no mayores de siete años, después de la primaria.

Para los trabajadores, un conjunto de posibilidades de mejoramiento.

Dentro de nuestro medio escolar, la Politécnica, así concebida y así iniciada, representa un punto de claridad y una unidad de medida para todas las facultades profesionales.

Creada con los elementos dispersos de esfuerzos anteriores, inconexos e incompletos, la institución politécnica queda delineada en sus más generales aspectos y aparece como un programa de acción que, debidamente conducido y realizado, formará con el tiempo un grupo docente de importancia capital".

Esta trascendente labor, no satisfizo la pasión que Luis Enrique Erro tenía por mejorar la educación nacional, su espíritu tenaz e inquieto, lo llevó a participar en forma muy destacada en la gran Reforma Educativa que, por aquella época disfrutó nuestro país. En esta Reforma, Erro manifestó sus profundas convicciones socialistas.

El Comité Ejecutivo Nacional del Partido Nacional Revolucionario presentó el proyecto del Plan Sexenal de Gobierno en su Segunda Convención Nacional Ordinaria, celebrada en la ciudad de Querétaro en diciembre de 1933, proyecto que incluyó una proposición de reforma al Artículo Tercero Constitucional, que como se sabe se refiere a la educación. Erro asiste a la Convención con carácter de Delegado. Y al intervenir para refutar algunas tesis que consideraba inconsecuentes, dio origen a gritos y protestas para impedirle el uso de la palabra, circunstancia que Erro afrontó con aplomo y valentía característicos; después de varios minutos, impuso su avasalladora personalidad, se guardó silencio, habló con conceptuosa y sólida elocuencia, y terminó su discurso entre prolongados aplausos.

El 1º de julio de 1934 el país celebra elecciones generales y sale electo para Presidente de la República el general Lázaro Cárdenas, y Luis Enrique Erro como diputado por el Distrito Federa, y el 1º de septiembre del mismo año, la XXXVI Legislatura del Congreso de la Unión queda legalmente instalada y escucha el último informe de gobierno del primer mandatario Abelardo L. Rodríguez. El diputado Erro, extraordinariamente inteligente, excepcionalmente dotado, muy inquieto, ávido de saber, con una magnífica capacidad de retención, malicioso, a veces cordial y sin la afición de acumular dinero, es electo presidente de la Comisión de Educación Pública, que ha de abocarse, conforme lo acordado en la Convención de Querétaro, a proponer la reforma del artículo tercero constitucional, quizá el asunto más espinoso que debió afrontar la XXXVI Legislatura.

La proposición de reforma permite ver el acendrado espíritu socialista de Luis Enrique Erro, y se vislumbra la conjugación de sus pasiones vitales: la educación de la juventud mexicana y la astronomía, ya que en el texto propuesto para el artículo tercero habla de "crear en la juventud un concepto racional y exacto del Universo", y más adelante, prevé el establecimiento de observatorios. El proyecto fue presentado en la Cámara de Diputados, en donde fue discutido enconadamente; las intervenciones que, en pro de la reforma, hizo Luis Enrique Erro, dejan una clara constancia de su capacidad intelectual, de su calidad humana, de sus inquietudes sociales, de sus imponderables dotes retóricas y de los dolores de cabeza, que literalmente hablando, le produjo este asunto.

La labor de Luis Enrique Erro como astrónomo fue muy abundante -ya que se dijo que su afición se inició cuando tenía 7 años de edad-, fue trascendental dentro del marco nacional y mereció el reconocimiento internacional.

Al terminar su gestión como Diputado Federal, Luis Enrique Erro ingresa al servicio exterior mexicano y es enviado como diplomático a Boston y allí aprovecha su tiempo para enriquecer sus conocimientos en astronomía, e ingresa como antes se mencionó, al Observatorio de la Universidad de Harvard.

En 1940 regresa a México y participa destacadamente en la campaña política que realizó el entonces candidato a la Presidencia de la República, don Manuel Ávila Camacho, quien al triunfo electoral ofrece a Erro un puesto en su gobierno, éste declina tal honor, y pide al presidente electo la fundación de un observatorio de astrofísica. En febrero de 1942 se inaugura el Observatorio Astrofísico de Tonantzintla, Puebla, con un Congreso Astronómico de carácter internacional al que asisten entre otras personalidades Harlow Shapley, director del Observatorio Astronómico de la Universidad de Harvard, con el que cultivó una gran amistad, e Ira Bowl, director del Observatorio de Monte Wilson y Monte Palomar.

La grandeza de la obra astronómica de Erro, de ese reformador incansable, de alcances trascendentales que reforma primero la enseñanza técnica del país, en una escala de la oscuridad a la luz, no se detiene allí y plantea la reforma de la educación pública, gira hacia la otra pasión de su vida e irrumpe en la astronomía, con astucia, con valentía y con tenaz ejecutividad y hace que México dé un salto, también a gran escala, de la astronomía de posición y meramente contemplativa a la astrofísica.

La obra astronómica de Luis Enrique Erro, mereció el reconocimiento internacional, no sólo en su época, sino también ahora y en el futuro, pues la Unión Astronómica Internacional, en homenaje póstumo como antes se mencionó, inmortalizó el nombre de Erro en uno de los cráteres de la Luna. En el ejemplar de noviembre de 1970 de Sky and Telescope se ve que ese cráter se localiza en las coordenadas lunares: latitud 6°N, longitud 68°E.

El Instituto Politécnico Nacional, también en homenaje póstumo levanta dos monumentos físicos al inmortal Luis Enrique Erro: la Escuela Técnica Comercial, hoy CECyT "Luis Enrique Erro" y el Planetario "Luis Enrique Erro", cuya función primordial es la enseñanza de la astronomía a la juventud mexicana.

Su excelente preparación académica y su amplia cultura, también le permitieron desarrollar actividades literarias, científicas y sociales.

La obra literaria de Luis Enrique Erro es variada y abundante: artículos de revistas de diversa índole, libros de texto, novelas, etc.

Por el año de 1916, época de estudiante de Erro, se inicia como articulista en las revistas Gladios y San Ev. Ank.

Un importante número de artículos, ensayos y textos diversos, son testimonio de su intensa actividad en los campos social y científico.

Cabe destacar, entre ellos, el estudio económico que hizo a su paso por el Departamento de Estadística, en 1931, que intituló Número Índices, publicado durante su gestión como jefe de Estadística Económica de dicho departamento. No cabe duda que tales trabajos constituyen un valiosísimo legado que las generaciones actuales y futuras deberán recoger.

En 1932 redacta la parte correspondiente a la enseñanza técnica de la ya mencionada Memoria del Ramo de Educación Pública.

En 1935 participa muy señaladamente en la publicación del Partido Nacional Revolucionario titulada La Educación Socialista.

En 1940 publica en los números 912 y 913 del Buletin of the Harvard College Observatory, dos de sus importantes aportaciones personales en el campo de la astronomía.

Ya como director del Observatorio Astrofísico de Tonantzintla, se vuelve un asiduo columnista del diario Excélsior en donde publica, fundamentalmente, artículos astronómicos.

En 1943 participa en forma muy activa en la fundación de la Sociedad Matemática Mexicana, y en 1944 escribe: Axioma, El Pensamiento Matemático Contemporáneo, que es un tratado sobre la base lógica de las matemáticas, primero de este género escrito originalmente en castellano.

En 1945 publica para el Instituto de Intercambio Cultural Mexicano Ruso, un tratado sobre astronomía.

En 1947 edita en Tonantzintla la revista de circulación internacional: The Astronomical Journal.

En 1950 en un sobretiro de los Cuadernos Americanos publica Las Ideas Básicas de la Astronomía Moderna. En ese año, Luis Enrique Erro renuncia a la dirección del Observatorio de Tonantzintla y regresa a la ciudad de México, en donde, sin desatender sus funciones de Consejero Presidencial, se dedica más activamente a su labor literaria. Continúa escribiendo artículos astronómicos para el diario Excélsior.

En una muestra de su versatilidad y amplia cultura, publica en 1951 un tratado sobre El Lenguaje de las Abejas. En el mismo año, la Compañía de Ediciones, S.A. en su colección Ideas, Letras y Vida, publica en un libro de 454 páginas la incomparable novela de Luis Enrique Erro: Los Pies Descalzos. La novela está dedicada a Emiliano Zapata, una luz en la oscuridad de nuestra historia. Sus personajes profundamente humanos, cobran vida propia en el devenir de las páginas y narran con abrumadora claridad, los modos de vida y costumbres mexicanas de principios de siglo. En la nana india, pobre respetuosa y altiva y su familia que vive una miseria desgarradora, retrata a al gran porción del pueblo que por entonces vive todavía subyugado. Las inquietudes sociales de Erro surgen a cada paso de entre la trama bien urdida. Su estilo claro, sencillo y ameno invita a devorar página tras página, la obra que coloca a Erro entre los maestros de este género literario en Latinoamérica.

Su don natural de escritor se vierte en el tratamiento de motivos sociales. El poeta mexicano Alí Chumacero apunta, a propósito de la labor novelística de Luis Enrique Erro: "Llegó a las letras mexicanas como una enseñanza, de cómo se han de abordar los problemas novelísticos, y también de qué manera se debe realizar un argumento, que no es una forma convencional de desahogarse emocionalmente, sino que se haya sujeta al rigor indispensable de toda obra artística".

Erro escribió también un ensayo, que tituló, Acerca de Cibernética, publicado después de su muerte en un sobretiro de los Cuadernos Americanos.

También incursionó en el género cinematográfico y escribió dos guiones inéditos: La marcha hacia el mar y Por aquí pasó Cortés, en este último, cuya copia del manuscrito obra en los archivos del Planetario del IPN, por cortesía de su distinguida esposa; narra con su objetividad característica y su estilo claro y ameno, al que ahora suma su magnífica sensibilidad artística, el choque brutal de dos grandes razas con cultura propia.

El 18 de enero de 1955, el ideólogo de la educación técnica de México, dejó de existir físicamente, pero su meritoria labor logró trascender no sólo las fronteras del país sino del planeta, ya que un cráter de la Luna lleva su nombre.

Para las juventudes modernas, es importante que recuerden y tomen ejemplo de este mexicano de múltiples virtudes, de las cuales enunciaremos tan sólo algunas de ellas, como son, el que:

Además de haberse esforzado por cultivar una amplia cultura, supo convertir su saber en hechos concretos y significativos.

Comprometió sus ideales en aras de la justicia social y del mejoramiento de la educación nacional a través del desarrollo tecnológico y científico, así como de la cultura.

Desempeñó con vigor y profundidad cada una de las diversas actividades que atendió durante su vida.

Contribuyó en forma determinante, a la fundación del Instituto Politécnico Nacional, con miras a crear un sistema sólido que garantizara la preparación de técnicos y profesionales para contribuir con el progreso de México.

Sin embargo, creemos que el reconocimiento a su obra aún no ha sido suficiente, por falta de la difusión de la misma, sobre todo entre la juventud mexicana moderna, empeño que hoy retomamos a través de estas líneas como un modesto pero merecido homenaje a tan brillante personaje, cuya trayectoria debe ser un ejemplo a seguir por todos los mexicanos.
 

 

Fuente:  Luis Enrique Erro  (1897-1955): Vigoroso Impulsor
de la Educación Técnica en México (Semblanza Biográfica).
Colección: Forjadores de la Enseñanza Técnica en México.
Presidencia del Decanato, IPN, México, 1988..
 

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